
En 1859 Alcalá se encontraba todavía conmocionada por el cierre de su universidad y vio como la línea del ferrocarril llegó a la Ciudad como una esperanza. El transporte de cereales, animales y mercancías así como de personas cambiará en muy poco tiempo la dinámica de Alcalá.
La antigua estación, hoy desaparecida, marcaba un hito de modernidad y progreso. La encontrábamos al fondo de un largo y agradable paseo “lejos” del centro urbano.
En este proyecto de Azpiroz de 1943 podemos ver como casi un siglo mas tarde de su instalación, todavía las vías quedan fuera del entorno urbano
La ciudad quedaba limitada al norte por la línea del ferrocarril y al sur por el Río Henares cuando fue necesario el ensanche debido a la llegada de nuevas industrias que a su vez propiciaba la llegada de nuevos vecinos.
Décadas más tarde y debido a los nuevos barrios y a los accidentes que se producían al cruzar las vías, se empezó a hablar de darle solución mediante el enterramiento de las vías que ya de hecho se habían constituido en la mayor barrera tanto física como imaginaria de Alcalá.
Más cercana tenemos la fecha de la construcción de Espartales Sur que supuso tal impacto e imprevisión en las vías de acceso a la Ciudad que los nuevos vecinos preferían ir a hacer sus compras del día a los pueblos cercanos. El tráfico quedaba imposibilitado ante las escasas construcciones que salvaran la línea férrea.
Es curioso ver como en este fragmento del mapa del IGN marca dos Alcalá de Henares casi como si fueran dos poblaciones diferentes.
Si comparamos las dos ilustraciones, no nos queda duda de que la solución debería ser a día de hoy una realidad. Aunque a pesar de su prioridad parece quedar fuera de foco en las autoridades locales, comunitarias o estatales.
La inmensa cicatriz se ve acompañada por infraestructuras muy deficientes. El llamado puente del parque (O’Donnell) marca en sí mismo una nueva barrera Este – Oeste. También las pasarelas peatonales son una solución a medias; no es solución para personas con dificultades como mayores o quien padezca vértigo, sino que por la noche nadie se aventura a una emboscada; mucho menos las mujeres.



Otras pasarelas son aún más precarias que la de la foto, diríamos que no se corresponden con nuestra ciudad.
En la hemeroteca nos encontramos con bastantes peticiones e incluso negociaciones, pero desgraciadamente el problema está sin resolver; no hay presupuesto. En este mismo periodo se han soterrado estaciones en la CAM, se han desarrollado proyectos de gran envergadura como el soterramiento de las M-30 y sin ir mas lejos la ministra Pastor anunció en 2016 la construcción de tres nuevas estaciones en Madrid, alguna de ellas de dudosa funcionalidad.
En Alcalá seguimos mendigando, lo que por ley corresponde: accesos dignos para personas con problemas de movilidad y carritos de bebé.
Últimamente hemos oído hablar que en el año próximo remodelarán la estación central de Alcalá, para darle acceso, por fin, a personas con movilidad reducida. Bienvenida esa adaptación, pero será de nuevo un parche que dará solución parcial de nuevo. Técnicamente ya existen fórmulas para que este tema pueda ser solucionado.
Hemos oído promesas de soterramiento de vías en Cataluña y últimamente en Murcia, no queremos pensar que todo esto solo funcione a través de grandes movilizaciones de vecinos.
Opinamos que ya es hora de mover los mecanismos para que se dé solución a este gran problema de nuestra ciudad y detener el olvido a que nos someten
los dirigentes de la comunidad autónoma por sistema. El proyecto liberaría una buena extensión de suelo que aportaría en gran medida la financiación del coste de la obra así como espacio para proyectos urbanos: Vía verde ferroviaria, equipamiento, y un largo etcétera de infraestructuras que aliviarían las carencias de la Ciudad, por ejemplo museos.
ASOCIACIÓN CULTURAL HIJOS Y AMIGOS DE ALCALA
