
El Huerto de los Leones
Desde hace algún tiempo observamos que las obras en Alcalá suelen acabar en despropósito. El anexo de la Casa de Cervantes, el Mercado Municipal de Abastos, el inacabado Hospital de San Lucas y San Nicolás o el erial que llaman también de San Lucas a su espalda, los nuevos juzgados y una larga lista, nos aporta algunas reflexiones.
Si tenemos una Ciudad Patrimonio de la Humanidad, es porque la UNESCO ha percibido riquezas arquitectónicas, históricas y artísticas, la cosa no parece muy difícil, se trata de conservarla, no destruirla ni inventársela.
Tomemos como ejemplo el Huerto de los Leones, donde hubo un palacio de los Mendoza y celebró su boda la Princesa de Éboli, hoy perdido porque no se supo guardar, no necesitamos inventar nada y mucho menos llenarlo de cemento, hierro y farolas no acordes con el entorno. Aquí la pregunta sería: ¿No sabemos? O ¿Preferimos dejar nuestro sello para que vean que somos más listos que nadie? o ¡Así ya vale¡ y nos quitamos el muerto de la solapa. Aún más, este tema lo debe abordar alguien comprometido con Alcalá y con los conocimientos oportunos y nunca con un concurso al que acceden arquitectos que en su mayoría tienen como único propósito dejar su impronta; estas cosas se pueden hacer en Espartales, el Ensanche o Poliseda y a lo mejor queda mono, pero esto es más serio; es el casco histórico de Alcalá y eso tiene un valor en esencia, aquí no valen simplezas; esto sin tratar de ser puristas, sencillamente coherentes. El Huerto de los Leones es una denominación evocadora, si quieren darle más enjundia es muy fácil, relacionado con la historia de la Princesa de Éboli o el Rico Home de Alcalá, pero de verdad que no le hace falta más sustancia, inventiva ni mas desviaciones y mucho menos cambiarle el nombre o ponerle un subtítulo tan ridículo que raya en la memez más absoluta. Siempre queda el consuelo de lo poco que durarán esas farolas ultramodernas, el asombro por el resultado de una obra tan cara en tiempos de crisis ¿de verdad era necesario tal gasto? Y, dada la nula vigilancia de ese espacio que los alcalaínos seguiremos llamando Huerto de los Leones, nos queda también la pena al ver cómo en poco tiempo se ha convertido ya en un cagadero de perros con sólo cuatro papeleras.


Un alero para la fachada de la casa de los Lizana
La llamada Casa de los Lizana de la calle de la Victoria, debe su plateresca fachada al palacio de Juana de Mendoza, mas tarde sus instalaciones sirvieron como colegio Menor de Santa Justa y Rufina que ya en el siglo XVIII fue anexionado al de los “verdes”. En el siglo XIX, tras la desamortización lo poseyó la familia Lizana, de ahí el nombre actual y en la última centuria fue casa de vecinos. En la contienda civil fue destruida en parte en un bombardeo. Actualmente es de propiedad municipal y restaurada para albergar dependencias del gobierno de la ciudad.
Pero, si nos fijamos en su fachada, en primer lugar llama la atención la rejería moderna que han sustituido por la antigua que se permutó ¿desapareció?… “cosas veredes” porque, se preguntan los vecinos, ciudadanos de a pié cómo pueden desaparecer unas estupendas rejas tan antiguas y cómo permiten las concejalías de Patrimonio y de Urbanismo tal desastre y colocan unas de última generación, cuando a cualquier vecino le hacen la vida imposible para cambiar una simple ventana y no digamos pintar o enfoscar una fachada.
En segundo lugar el alero. O no, porque falta el alero. Si, el que siempre tuvo como puede verse en las fotos que incluimos. Incomprensible que una fachada tan notable no tenga un alero que la proteja de correntías. Al hacer la ¿restauración? se tendría que haber repuesto, si es que era necesario, pero en ningún caso dejar sin protección esta fachada tan artística como histórica, pues ya cuenta con cinco siglos a sus espaldas. Igual es que como no entendemos, no nos enteramos o somos unos incultos de tomo y lomo, será que ahora cuando se restaura, se elimina lo que al arquitecto de turno no le gusta y/o no se repone o reconstruye porque no le viene bien. Y luego, que la lluvia haga de las suyas y en pocos años se lleve por delante una de las fachadas más artísticas y hermosas de nuestra ciudad. Queda claro que cuando las cosas se hacen a medio pelo, se tira el dinero, tan escaso en los tiempos que corren.




ASOCIACIÓN CULTURAL HIJOS Y AMIGOS DE ALCALA
